UAysén da inicio a proyecto FIC "Acuicultura Multitrófica Integrada"

UAysén da inicio a proyecto FIC "Acuicultura Multitrófica Integrada"

La iniciativa, liderada por el académico de la casa de estudios Cristian Mattar, implica desarrollar  la “Acuicultura Multitrófica Integrada”, que se basa en la producción de especies de algas y otros organismos de diferentes niveles tróficos y con funciones ecosistémicas complementarias, que permite que los alimentos y residuos, nutrientes y subproductos no consumidos de una especie sean capturados y convertidos en biomasa por otros.

Mediante recursos del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), del Gobierno Regional de Aysén y su Consejo, esta semana se lanzó formalmente el proyecto “Acuicultura Multitrófica Integrada”, que es ejecutado la Universidad de Aysén en colaboración con Salmones Blumar y SalmonChile, a a través de su Instituto Tecnológico, Intesal.

El responsable de esta iniciativa es el académico de la UAysén, Cristián Mattar Bader, quien resaltó la importancia de la iniciativa para la región y  para el desarrollo de la investigación desde la Universidad de Aysén. Asimismo, explicó que se trata de un modelo productivo piloto sustentable e innovador para Aysén. Precisó además que “entre los objetivos del proyecto está fortalecer la acuicultura, diversificarla e incorporar a su desarrollo a las comunidades del litoral, sin perder de vista que desde la arista científica, está también la necesidad de hacer frente, por ejemplo, a potenciales aumentos de eventos de Floraciones Algales Nocivas (FAN), ya sea por efecto del cambio climático o bien a consecuencia de otras variables”, puntualizó.

Por lo anterior, el académico manifestó que es necesario poder diversificar la oferta de productos desarrollados por el sector acuícola regional, mediante la aplicación de investigación e innovación a través de una puesta en valor mediante el uso sustentable de los recursos naturales y los ecosistemas, es uno de los objetivos que sustenta esta experiencia.

El proyecto cuenta con el ie respaldo del sector privado, representado en este caso por la empresa Salmones Blumar S.A., cuyo gerente de salmones, Pedro Pablo Laporte, precisó que también se ha priorizado el desarrollo integral de las comunidades del litoral  de la región de Aysén., entre ellos por cierto, a los pescadores artesanales y sus emprendimientos.

“Se trata de una experiencia muy interesante de desarrollo sustentable que alterna la utilización de los centros de cultivo, que una vez en descanso, pueden ser utilizados mediante un sistema de rotación de especies, específicamente macroalgas para consumo humano y otros usos, lo que permite generar fuentes de trabajo a las comunidades locales de pescadores artesanales”, manifestó Laporte.

Asimismo, agregó que el proyecto es muy interesante pensando en la diversificación de la acuicultura y protección del medioambiente, y donde el rol de la academia, en este caso de la Universidad de Aysén, es protagónico, al igual que el compromiso de SalmonChile y de Blumar, resaltó el ejecutivo.

Por su parte el representante de SalmonChile en Aysén, Hernán Rebolledo Fernández, explicó que ya fueron identificada el área y centros de cultivos con el que trabajarán, para así poder iniciar las acciones en terreno, variable que cuenta con el respaldo del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, Sernapesca, para así obtener las autorizaciones pertinentes y apegarse a las normativas legales que se requieren para ejecutar este proyecto.

Agregó que entre los objetivos de este proyecto FIC está también identificar iniciativas de innovación y competitividad desarrolladas en la región “en definitiva, evaluar económicamente el sistema de Acuicultura Multitrófica Integrada y desde sus resultados, pensar a futuro en un desarrollo a escala más comercial”.

Por su parte Esteban Ramírez Gerente de Intesal, precisó que lo que se busca con esta primera experiencia de interacción trófica, es la Innovación Colaborativa, que requiere la participación conjunta de muchos estamentos  en post de una variable de sustentabilidad social, ambiental y económica, “porque involucramos a pescadores artesanales que tienen experiencia en el cultivo de algas y a otros que no, pero que quieren diversificarse y poder sumarse a futuro a una producción de algas de mayor escala y con claros objetivos comerciales”.

En tanto,  el Consejero Regional Eligio Montecinos, integrante de la comisión de fomento productivo del CORE, destacó la puesta en marcha de este proyecto ya que va en la dirección que ese cuerpo colegiado ha definido como prioridad para el desarrollo del territorio. Indicó que esta experiencia deberá ser el punto de partida de futuros proyectos que tengan un impacto social y productivo potente entre la gente del litoral, “por lo que apoyar financieramente este FIC es también una señal de confianza para respaldar a un sector productivo que tiene mucho potencial y que debe ser capaz de demostrar que con innovación e incorporando a los pescadores, puede proyectarse y crecer sustentablemente”, acotó el representante de la provincia de Aysén.

Por su parte, el experto japonés Kota Wada, que asistió recientemente a una de las actividades que son parte de este proyecto FIC, señaló que Chile es el único país del mundo que ambientalmente puede tener un cultivo anual de algas, lo que se debe a las condiciones de temperatura de sus aguas marinas.

“Existe una tendencia mundial que avala el aumento del consumo de algas para diversos usos, incluida la producción de biogás, por lo que Chile tiene grandes perspectivas de desarrollo con este rubro, que además, permite ampliar las oportunidades para los pescadores y comunidades del litoral de Aysén que deben hacerse cargo de la explotación sustentable de los bancos naturales de algas que son muy abundantes en esta parte del país”, reforzó el experto nipón.


UAysén invita a congreso de matemática orientado a los retos y desafíos en contaminación, medioambiente y educación

Dirigido a académicos/as, profesionales, docentes de primer y segundo ciclo escolar vinculados a las matemáticas aplicadas y al público en general, la Universidad de Aysén realizará esta semana el Primer Congreso de Matemática Aplicada en la Región de Aysén llamado “Retos y Desafíos en contaminación, medioambiente y Educación”, instancia organizada por el Departamento de Ciencias Naturales y Tecnología de la UAysén  y la Dirección de Vinculación con el Medio de la casa de estudios con la colaboración de la Secretaría Regional Ministerial de Energía y la Seremi de Medioambiente.

Según lo explicado por el académico de la Universidad de Aysén, Dr. Gino Montecinos, el congreso de modelación matemática, que se desarrollará desde el 15 al 18 de enero en el Campus Lillo de la UAysén, es una instancia que, en primer lugar, busca propiciar el encuentro entre los interesados en obtener soluciones a problemáticas concretas identificadas en la región de Aysén y las personas que han tenido experiencias valiosas, donde el uso de la ciencia y la tecnología ha sido la clave, que puedan ser extendidas o replicadas en la región.

Asimismo, el profesor Montecinos explicó que los tópicos de interés en este encuentro se enmarcan en tres ejes temáticos. En primer lugar se desarrollará el eje de Cambio Climático y Recursos Naturales (CCRN), en el que se abordarán los problemas y soluciones que tengan relación con el uso y manejo de recursos naturales además del estudio del impacto del cambio climático y sus alcances.

El segundo tema que se desarrollará corresponde al eje de Energía y Contaminación (EC), enfocado a los problemas que se relacionan con la energía y cómo ésta impacta en los índices de contaminación; matriz energética, fuentes renovables de energía y el estudio de los alcances de la contaminación.

Por último, respecto al eje de la Educación y Sociedad (ES), se abordarán los problemas y desafíos presentes en la región con relación a la enseñanza de las matemáticas en enseñanza básica y secundaria.

“En cada uno de los ejes temáticos se realizarán exposiciones de destacados académicos y profesionales del país los que invitarán a un espacio de análisis y reflexión a la luz de las matemáticas aplicadas”, especificó  Gino Montecinos.

Respecto a lo anterior, cabe destacar que colaborarán con el desarrollo del Congreso de Matemática Aplicada en la Región de Aysén: “Retos y Desafíos en contaminación, medioambiente y Educación”, académicos e investigadores de distintas instituciones tales como la Universidad de Chile, Universidad Técnica Federico Santa María, Universidad Católica de Temuco y el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), además de la participación de académicos de los distintos departamentos de la Universidad de Aysén.

Finalmente, para informarse acerca de inscripciones y programa de esta y otras actividades, los interesados/as pueden acceder a información en el sitio web de la Universidad de Aysén www.uaysen.cl .-


La falacia del crecimiento infinito o la ilusión del desarrollo

Hace años escuché al profesor Manfred Max Neef decir que además de existir países desarrollados y en vías de desarrollo, también existían países en vías de subdesarrollo y que el número uno dentro de esta última categoría, era Estados Unidos de América. El profesor Max Neef, premiado con el Right Livelihood Award por sus notables aportes al pensamiento económico, principalmente a través de su teoría del desarrollo a escala humana, exponía la falacia que encierra el concepto de desarrollo cuando está relacionado directamente con el crecimiento de la economía. Estados Unidos es el país que tiene el mayor Producto Interno Bruto (PIB) del mundo, pero es también el país que genera mayor basura per cápita (tres veces más que el promedio mundial), y es el segundo país que emite más CO2 a la atmósfera, contribuyendo notablemente con el cambio climático y la crisis socio-ambiental mundial. Si bien no existe una definición única sobre las variables que contribuyen al desarrollo de los países, el paradigma neoliberal dominante plantea que el crecimiento permanente del PIB es fundamental para alcanzar el desarrollo.

El PIB mide el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos en un país en un período de tiempo determinado, considerándose generalmente el período de un año. El PIB no dice nada sobre las inequidades e injusticias sociales existentes, ni sobre los impactos socio-ambientales que la producción de bienes y servicios genera. Tener como principal objetivo económico alcanzar el máximo PIB posible, es una política orientada a la maximización de los ingresos y no de los beneficios. Altos ingresos se pueden obtener a altos costos, lo que claramente ocurre a escala de países, como el caso de Estados Unidos muestra, pero también a escala global. La promoción del crecimiento del PIB como principal objetivo de política económica nacional, se estableció con fuerza después de la segunda guerra mundial. Desde entonces, fenómenos como la deforestación, el aumento de los gases de efecto invernadero, la pérdida de biodiversidad, así como la contaminación del suelo y de aguas interiores y marinas, han también emergido con fuerza a escala global, causando una crisis planetaria sin precedentes que, de acuerdo a diversas investigaciones, pone incluso en riesgo la vida humana en el planeta.

Existe de hecho una relación directa entre el crecimiento del PIB y el aumento de la huella ecológica de los países y del mundo. De acuerdo con Global Footprint Network, desde comienzos de la década de los 70s, la huella ecológica mundial superó la biocapacidad del planeta, haciéndose cada vez mayor el déficit ecológico de la humanidad. Según su estimación, hoy necesitaríamos que el volumen de nuestro planeta fuera un 70% superior para contar con la cantidad de tierra y agua que nos permitiría producir todos los recursos que consumimos, y absorber todos los desechos que generamos “sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”. Es decir, para sostener en el tiempo nuestros niveles actuales de producción y consumo, ¡necesitamos 1,7 planetas! En otras palabras, si no modificamos nuestros patrones de producción y consumo, vamos directo al colapso.

Por lo mismo, la idea de un crecimiento económico infinito ha sido seriamente cuestionada desde círculos académicos. Particularmente, desde la economía ecológica se ha expuesto lo absurdo e insustentable de pretender un crecimiento económico infinito dentro de límites planetarios finitos. Para los economistas ecológicos, la economía constituye un subsistema dentro del sistema de la biósfera, por tanto la extracción de materias primas así como el volumen de desechos que se generan tanto en los procesos de producción y consumo, deben tener en cuenta permanentemente esos límites y el riesgo que conlleva traspasarlos.

Pero la sobrevaloración del PIB como indicador de desarrollo no solamente esconde serios impactos ambientales, sino que los beneficios del crecimiento de la economía tampoco han sido distribuidos equitativamente entre los distintos grupos sociales. Esta inequidad en la distribución de los ingresos, el acceso a la salud, la educación y la participación política efectiva, está levantando movimientos de protesta social en distintos lugares del mundo. El movimiento social que emergió con fuerza en Chile desde el 18 de octubre de 2019, es sin duda el caso que más ha llamado la atención global. En gran medida, la fuerza del movimiento social y manifestaciones en Chile, se deben a la profundidad de las reformas neoliberales establecidas hace cerca de 40 años durante la dictadura cívico-militar, las cuales han moldeado una sociedad altamente segregada, que separa a las personas según su nivel de ingreso y riqueza. El discurso del desarrollo y el crecimiento económico se ha mantenido inalterado desde entonces.

En el contexto de las actuales movilizaciones sociales y pese al cambio de gabinete que incluyó a los ministerios de hacienda, y economía, fomento y turismo, el crecimiento económico sigue siendo central en el discurso oficial. La idea de un cuestionamiento al crecimiento económico vinculado al desarrollo, no está definitivamente en los planes de las nuevas autoridades del país. El presidente repite hasta el cansancio que debemos crecer para lograr la meta del desarrollo, como si mayor crecimiento algún día nos llevara a traspasar una línea invisible que otros países - aquellos de la OCDE - ya han cruzado. Sin embargo, el desarrollo no constituye una meta única y homogénea. No debemos necesariamente seguir el camino que otros han seguidos para considerarnos desarrollados. Por el contrario, el bienestar de una sociedad debe ser evaluado en consideración a aspectos propios que tienen relación con su cultura y su historia.

Sobre todo, el desarrollo no es algo que esté necesariamente vinculado con el crecimiento de la economía. De hecho, esto era algo que algunos economistas clásicos habían ya observado hace más de 200 años. Por ejemplo, John Stuart Mill, filósofo y economista inglés, uno de los más influyentes de la corriente liberal, indicaba que una vez alcanzado un nivel de riqueza que asegurara una vida digna, los esfuerzos de una sociedad debían orientarse en aumentar el progreso moral y social, incluyendo un aumento del tiempo de ocio, y no hacia un permanente crecimiento de la acumulación y la riqueza material. El mismo profesor Max Neef desarrolló un estudio comparativo en 19 países que lo llevó a proponer la teoría del umbral. La evidencia recogida, indicó que el aumento del crecimiento económico trae también mayor bienestar social solo hasta cierto punto, traspasado ese umbral, no obstante, un aumento del crecimiento económico implicaría un deterioro en la calidad de vida y el bienestar social. Un estudio desarrollado para Chile por Beatriz Castañeda y publicado en la prestigiosa revista Ecological Economics, confirma los resultados encontrados por Max Neef, indicando que para el caso de Chile existe un vínculo directo entre el crecimiento del PIB y la disminución del capital natural, sin un aumento del bienestar social. Como expresa el profesor Robert Costanza, de la Universidad Nacional de Australia, “es hora de dejar el PIB atrás” y buscar nuevos indicadores de desarrollo y bienestar social. Más aún, se requiere una nueva forma de entender la economía, que considere por un lado los límites ecológicos para su crecimiento y que, por otro lado, garantice derechos sociales que contribuyan al bienestar social colectivo. El actual contexto social en Chile, entrega una excelente oportunidad para pensar en estos cambios profundos.

  • José Barrena Ruiz
  • Académico Universidad de Aysén

UAysén culmina acompañamiento técnico a siete establecimientos educacionales de Aysén

El equipo UAysén realizó, en Liceo de Melinka de la comuna de Guaitecas, la última sesión de acompañamiento técnico en el marco del Programa de Transferencia de Perfeccionamiento y Desarrollo Docente y Directivo destinado a siete establecimientos educacionales municipales de la región.

El equipo de profesionales del área de educación de la Unidad de Territorio de la  Dirección de Vinculación con el Medio de la Universidad de Aysén se trasladó durante el 2019 a las comunas de Guaitecas, Cisnes, Aysén, Río Ibáñez, Chile Chico y Cochrane, para trabajar en el desarrollo del Programa de Transferencia de Perfeccionamiento y Desarrollo Docente y Directivo, iniciativa financiada gracias a un convenio de colaboración suscrito con el Ministerio de Educación cuyos recursos provienen del Gobierno Regional de Aysén.

El objetivo principal del mencionado proyecto era ejecutar una línea de formación y acompañamiento a equipos directivos y docentes de escuelas y liceos municipales  de la región buscando fomentar, al interior de las comunidades educativas, los valores de inclusión, equidad y diversidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, con un enfoque regional y de formación en servicio.

 

Según lo explicado por David Vásquez, coordinador del proyecto, se trabajó en el desarrollo de acciones de acompañamiento con enfoque teórico-práctico, en ámbitos tales como el desarrollo personal y social, la gestión pedagógica institucional y el desarrollo de habilidades de los equipos directivos y docentes de los establecimientos participantes, tomando en consideración las reflexiones y evidencias que muestran los instrumentos que el Ministerio de Educación aplica anualmente.

Al respecto, el profesional señaló que, “siempre hemos conversado en el equipo que esto constituye un acto de justicia social en la que nosotros hemos apuntado a que las herramientas que le podemos entregar a los equipos de gestión son en virtud de un paradigma que es diferente, de acompañamiento más que de intervención, hemos tratado de incorporarnos a los equipos de gestión y trabajar a la par con ellos”, manifestó David Vásquez.

A su vez, la directora (s) del Liceo de Melinka, Miriam Martínez Esposo, expresó la gran importancia que significó el acompañamiento de la Universidad de Aysén para su establecimiento. “Siempre resulta súper positivo tener apoyos extra dentro de la gestión del establecimiento, para nosotros, que estamos en un sector que está bastante aislado de la comuna, resulta escaso el acompañamiento que podamos tener a veces de algunas instituciones. Entonces rescatamos y valoramos enormemente el acompañamiento que realizaron estos dos profesionales de la universidad ayudándonos a visualizar ciertas situaciones que nos ayudaron a completar nuestro PME (Plan de Mejoramiento Educativo) para el año 2020”, puntualizó la directiva.


Estallido social y cambio Pedagógico en las Universidades

Las universidades han elaborado distintos planes para abordar el cierre del segundo semestre afectado por la contingencia social del país. Las estrategias definidas dependen de las realidades particulares y de la cobertura curricular alcanzada en las diferentes materias. La situación es bastante heterogénea en las universidades a nivel nacional concluyendo el segundo semestre 2019 entre enero y abril del 2020.

¿Podrán las universidades garantizar los aprendizajes esperados en este periodo extraordinario? ¿Es posible lograr un adecuado equilibrio entre la calidad y profundidad de los aprendizajes esperados y el tiempo real disponible para ello?

Las universidades tienen una respuesta positiva a estas preguntas y proponen distintas estrategias y adecuaciones para lograr el complejo equilibrio entre calidad y tiempo disponible.  Entre estas se consideran ajustes de contenidos curriculares, flexibilización de la asistencia, cuidado y priorización de las actividades prácticas, apoyo directo y tutorial presencial o a través de tecnologías de la información y cambios en el número y ponderación de las evaluaciones.

Los docentes tendrán que hacer cambios sustantivos en sus programas y calendarios de cursos. Estarán obligados a priorizar contenidos, desarrollar trabajos prácticos e interactuar de modo virtual con sus estudiantes. Estos, a su vez, deberán asumir un compromiso y rol activo en la formación para que sus aprendizajes tengan el nivel de profundidad requerido. De este modo, pese a tratarse de un periodo extraordinario, se espera que las estrategias pedagógicas no afecten la calidad de los aprendizajes ni el logro de los perfiles de egreso prometidos en cada una de las carreras. Esta es la responsabilidad que deben asumir las autoridades académicas.

Si estas estrategias se realizan razonablemente bien y se logran los aprendizajes esperados estaremos frente a un importante cambio pedagógico en la Educación Superior Universitaria. Las materias se concentrarán en los contenidos prioritarios; se pondrá énfasis en la resolución de problemas prácticos y significativos para los estudiantes; se utilizarán las nuevas tecnología de información (TICs) en la docencia y el estudiante asistirá a las clases que cree importante para su aprendizaje. Si además cuenta con tutorías presenciales y on line tendrá nuevas y personalizadas oportunidades de aprendizaje.

Como en otras áreas de la vida del país el estallido social es un problema para las universidades. No hay duda de ello. Sin embargo, al mismo tiempo, es una gran oportunidad para generar los cambios que requiere la  pedagogía universitaria.  Comprometerse seriamente con estas estrategias innovadoras con un seguimiento y monitoreo de sus resultados puede ser un importante aporte a la transformación pendiente de las formas clásicas de enseñanza de nuestras universidades.

  • Sergio Martinic Valencia
  • Doctor en Sociología, Universidad Católica de Louvain, Bélgica.
  • Master en Ciencias Sociales, FLACSO, México.
  • Antropólogo, Universidad de Chile.
  • Académico Departamento Ciencias Sociales y Humanidades Universidad de Aysén

Proceso constituyente, participación ciudadana y descentralización

Durante la jornada del domingo 15 de diciembre la participación ciudadana se tomó los establecimientos educacionales y elucidó resultados de significativo interés colectivo. Recordemos que, desde el mes de octubre al presente, hemos vivido una experiencia ciudadana que ha visibilizado lo mejor y peor de nosotros, como también, las dificultades y complejidades de (saber) llegar a acuerdos cuando la diversidad de perspectivas es amplia. Mientras que por un lado, la creatividad e imaginación de las multitudes canalizaban demandas históricas y emergentes a través del arte, la música y formas de apropiación simbólica del espacio público, por otro, la mutua resistencia entre pequeños grupos civiles y de fuerzas de orden público (además de los medios de comunicación social) que brindaron un espectáculo de violencia, muerte, abuso, etc., que tiñó de sangre las movilizaciones y agudizó las crisis de gobernanza, representatividad y confianza hacia la elite política, pero que a su vez, y contradictoriamente, operó como suelo psicológico para robustecer los esfuerzos legislativos para mejorar los sistemas de control social.

En el plano local, y conocidos los resultados, 6.181 personas participaron del proceso consultivo. De ellas, 5.861 equivalente al 95% de los participantes, señaló estar de acuerdo con una nueva constitución para el país. En el mismo contexto, y respecto de cuál mecanismo es el más adecuado para su diseño, fueron 4.545 personas, equivalente al 73% que tuvieron por preferencia “asamblea constituyente” y 910 personas, equivalente a un 15%, escogió “convención mixta”. Lideraron como demandas sociales más significativas: (20%) Garantizar educación y salud de calidad pública y estatal; (19%) Nuevo sistema de pensiones; (14%) cuidado al medio ambiente y protección de recursos naturales. Los resultados son categóricos y claros.

Entonces, y en el contexto del proceso constituyente, ¿cómo asegurar que el diseño de la nueva constitución sea transparente, participativo y aborde la focalización que la ciudadanía escoge priorizar? ¿cómo asegurar que los asambleístas trabajen de forma descentralizada y en conjunto con los territorios que representan? ¿cómo poner en valor la descentralización y el regionalismo como estrategias de desarrollo territorial en el contexto de una nueva constitución? ¿cómo comprender las implicancias de una nueva constitución el mercado nacional y sus dinámicas globales? ¿Qué relaciones existen entre la constitución y los modelos de desarrollo territorial local?

Para abrir nuevos y distintos tópicos en éstos ámbitos, los días miércoles 18 y jueves 19 del mes en curso se realizará el “Encuentro por la Descentralización” organizado por la Fundación Chile Descentralizado y la Universidad de Aysén, quienes traen como invitados especiales a tres figuras relevantes a nivel nacional: Heinrich von Baer, Gonzalo Delamaza y Diego Portales, quienes han contribuido de diversas formas al desarrollo de éstas y otras temáticas. La oportunidad de contar con especialistas de esta talla abre espacios de diálogo que contribuyen a despejar dudas, pero principalmente, poner en contexto fenómenos que no se reducen a los territorios locales, sino que congregan una complejidad nacional diversa y heterogénea de identidades, imaginarios y futuros posibles. La actividad se realizará en el Campus Lillo de la Universidad de Aysén.

 

  • Néstor Italo Carrera
  • Doctor de Ciencias Sociales en Estudios Territoriales
  • Magíster en Ciencias Sociales
  •  Trabajador Social
  • Académico Departamento Ciencias Sociales y Humanidades
  • Universidad de Aysén

Utopía

 

 

 

 

José Barrena Ruiz

  • Académico Universidad de Aysén
  • Economista
  • Magíster en desarrollo rural
  • Candidato a Doctor en Política Ambiental

“La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar.” 

Esa fue la magistral respuesta que, de acuerdo al escritor uruguayo Eduardo Galeano, dio el cineasta argentino Fernando Birri a un grupo de estudiantes universitarios en la ciudad de Cartagena de Indias cuando uno de ellos le preguntó ¿para qué sirve la utopía?

El concepto de utopía fue elaborado por Tomás Moro a comienzos del siglo XVI y es el nombre con el que se ha hecho conocido su más célebre libro. Tomás Moro llamó Utopía a una isla ficticia donde vivían sus habitantes, los utópicos, bajo un régimen de propiedad colectiva basado en la agricultura comunitaria. A diferencia de lo que ocurría en la sociedad Europea de la época, en Utopía existía un sistema político donde las autoridades eran elegidas por votación popular y las personas trabajan solo seis horas al día. Ese tiempo de trabajo era suficiente para proveer de los bienes necesarios para que todos los habitantes de Utopía tuvieran una buena vida. Incluso, cuando la producción era abundante, se decretaba la reducción de la jornada laboral para favorecer la libertad y el cultivo de la inteligencia, porque las autoridades de la república consideraban que en eso consistía la felicidad en esta vida. En el caso de Utopía, el relativo aislamiento geográfico constituía una ventaja para la implementación de un sistema político y social distinto, más justo, y que entregaba mayor bienestar a sus habitantes. De hecho, tan importante era ese aislamiento geográfico para el desarrollo de esta nueva sociedad, que el Rey Utopo habría enviado a cortar el istmo que unía el país de Utopía con el continente, transformándolo finalmente en una isla.

En el caso de la Región de Aysén, la lejanía geográfica ha sido históricamente considerada como un impedimento para su desarrollo. Claramente, esto se sustenta en la dependencia política y económica a un estado centralista, que fue, como dice el historiador Gabriel Salazar, construido en Santiago, por Santiago y para Santiago. Sin embargo, esta lejanía puede también ser una ventaja para la implementación de los profundos cambios sociales y ambientales que hoy se requieren. La necesidad de estos cambios se ha manifestado tanto en procesos nacionales y globales que están íntimamente conectados. A escala nacional, desde el 18 de octubre un movimiento social sin precedentes en la historia reciente de Chile, ha elevado el piso de la discusión social y política, forzando al gobierno, los legisladores y la opinión pública a modificar completamente sus agendas. A escala global, por otro lado, los impactos de un cambio climático inducido por la acción humana están, de acuerdo a la evidencia científica acumulada, traspasando peligrosamente los límites ecológicos que permiten el desarrollo de la vida tal como la conocemos en el planeta.

Uno de los slogans de la actual COP25 organizada por Chile - pero realizada en España por la incapacidad del gobierno de garantizar su realización en el país después del movimiento social del 18 de octubre - es “tiempo de actuar”. Pero una cuestión fundamental es que esas acciones no se orienten a continuar reproduciendo un sistema injusto e insostenible, frente al cual se levantan movimientos ciudadanos no solo en Chile, sino que en distintas regiones del mundo.

Desde la Patagonia se puede diseñar algo diferente, sin embargo. El patrimonio natural de Aysén tiene importancia mundial, por lo que cualquier actividad económica que se desarrolle en el territorio debiese contemplar la protección y fortalecimiento de esa riqueza natural, y no su degradación, tal como ocurre cuando se fomenta el desarrollo de actividades extractivas que generan altos impactos ambientales, como la salmonicultura o la producción forestal basada en plantaciones de especies exóticas. Más del 50% de la superficie regional corresponde a áreas protegidas, en las cuales se producen funciones ecosistémicas fundamentales como el secuestro de carbono y la purificación del agua, y que también constituyen hábitat para múltiples especies. Esos lugares son visitados por miles de turistas al año, lo que se traduce en una  fuente importante de ingresos económicos para la región. Así, la conservación de la naturaleza debiese ser un eje central en el desarrollo de la región, desde el cual diseñar e implementar actividades económicas que permitan generar beneficios para la población regional en su conjunto. En ese sentido, la conservación tampoco puede ser monopolizada por el estado central ni por un grupo de inversores extraterritoriales. Más bien, sus beneficios deberían ser capturados por diversos grupos sociales de la región bajo criterios de justicia social y territorial. Además, en la región se puede desarrollar una agricultura ecológica orientada a abastecer las necesidades de la población local mediante el funcionamiento de cadenas de producción-distribución-consumo locales, disminuyendo la actual dependencia alimentaria regional. Detrás de todos estos cambios, lo central es la construcción de un nuevo sistema que modifique las actuales relaciones sociales basadas en la acumulación individual, por relaciones basadas en la cooperación y el bienestar colectivo. Para ello debe cambiar la noción utilitaria con que el sistema económico hace uso de la naturaleza como si se tratase de una gran despensa llena de recursos, por una economía que mantenga los procesos de producción y consumo supeditados al resguardo de estrictos estándares ecológicos. La situación nacional y mundial nos exige que caminemos hacia esa utopía.


Asamblea Constituyente con las Mujeres Presente

La semana pasada las mujeres de Chile se manifestaron en varias ciudades del país al ritmo de “Un violador en tu camino”, la performance creada por el colectivo teatral Lastesis, resume las agresiones a las que las mujeres nos vemos expuestas desde temprana edad. La intervención es una crítica que interpela a las instituciones del Estado, al sistema Judicial y al sistema de control (policía, FFAA) respecto del rol de los Estados en la reproducción de la violencia a todos los niveles. No es arbitrario que se haya viralizado convocando a miles de mujeres en Chile y en el mundo, pues históricamente hemos sido subordinadas, ciudadanas de segunda clase en materia de derechos ya sea en Alemania,  Chile o el Líbano.

Las mujeres desde la Grecia antigua hasta nuestros días hemos estado alejadas de los procesos de construcción del Estado, nuestro lugar ha estado en la casa, en la reproducción social, en el espacio de lo privado, mientras que  los hombres han estado ocupados en la construcción de las instituciones, en el espacio de lo público. Ellos han escrito y debatido, por ejemplo en cabildos, en el congreso y en espacios privativos para las mujeres (como las conocidas reuniones de camaradería),  sobre la construcción del país; han definido qué aspectos son los “importantes” de incluir en las Constituciones y cuáles no lo son, han definido un tipo particular de ciudadano y una forma específica de ejercer la ciudadanía.

En esas importantes definiciones, las mujeres no hemos estado presentes, pues el espacio de lo privado, de la casa, es por definición ajeno y opuesto al espacio de la polis. Como planteaba Simone de Beauvoir, todos los derechos de las mujeres, han sido ganados, anexados, no estuvieron desde el nacimiento de las cartas fundamentales. Son derechos que se han conseguido en la calle, en la lucha social feminista, con la llegada de más mujeres a las universidades, a los espacios políticos, a los espacios de toma de decisiones.

Una de las formas en que las mujeres comienzan a participar en el espacio público ha sido el ingreso al trabajo remunerado. Sin embargo, este mundo, estaba pensado para los hombres, por lo que los derechos de protección a la maternidad y de conciliación de la vida laboral y familiar se lograron después de que las mujeres pusieran estos temas sobre la mesa de negociación. La reducción de la jornada laboral de 12 a 10 horas, la posibilidad de amamantar a las/os hijas/os dentro de la jornada laboral, la existencia de apoyo al cuidado infantil (sala cuna, jardín, guardería) o los derechos maternales irrenunciables fueron demandas de las trabajadoras que se lograron con huelgas, protestas y movilizaciones.

En este importante proceso ciudadano que viviremos en abril próximo, es fundamental considerar que la composición de la Asamblea Constituyente sea paritaria en cuanto a géneros (hombres, mujeres, no binaries), con cuotas que permitan la representación de todos los territorios y de todas las mujeres y disidencias: indígenas, campesinas, académicas, migrantes, dueñas de casa, trabajadoras, empresarias, artistas, profesionales y estudiantes, entre otras.

Como Universidad de Aysén, asumimos el compromiso de generar espacios para la reflexión, para la búsqueda de respuestas colaborativas a los desafíos que enfrentamos como sociedad y como Unidad de Equidad de Género velamos porque esas respuestas incorporen la diversidad, el pluralismo y la equidad.

 

  • Hayley Durán Bocaz
  • Antropologa
  • Magíster en Psicología
  • Profesional Unidad de Equidad de Género
  • Universiadd de Aysén

Universidad de Aysén realizó seminario sobre bosques, cambio climático y sociedad

La carrera de Ingeniería Forestal de la casa de estudios regional realizó esta instancia de reflexión en la que participaron más de 50 personas, quienes dialogaron con los expositores sobre el rol de los bosques y la mitigación o adaptación en un contexto de cambios socioambientales.

En las dependencias del Campus Lillo de la Universidad de Aysén y con la finalidad de discutir sobre el rol de los bosques nativos en un contexto de cambios socioambientales a nivel regional y nacional, la carrera de Ingeniería Forestal de la casa de estudios regional, realizó el Seminario “Bosques, cambio climático y sociedad: mitigación o adaptación en un contexto de cambios socioambientales”.

En la oportunidad, expusieron el Dr. Antonio Lara,
profesor de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la
Universidad Austral de Chile (UACH) e investigador principal del Centro del
Clima y la Resiliencia (CR2), con la ponencia "Propuestas de conservación
y restauración del bosque nativo para la mitigación del cambio climático” y el Dr.
Alex Fajardo, investigador del Centro de Investigación en Ecosistemas de la
Patagonia (CIEP) quien presentó sobre “El poder de mitigación real de los bosques".

A su vez, el ingeniero forestal, silvicultor y consultor forestal Luis Moraga, expuso sobre "Plantaciones de especies nativas en ecosistemas degradados: una propuesta para la restauración de la relación sociedad-naturaleza" y los profesores asistentes del Departamento de Ciencias Naturales y Tecnología de la UAysén, Dr. Daniel Soto y Dr. Carlos Zamorano-Elgueta, se refirieron a las "Transiciones críticas en sistemas socio-ecológicos" y a "El rol de los bosques en los procesos de cambios socioambientales en Chile" respectivamente.

Para el profesor Carlos Zamorano-Elgueta, estas
instancias son de suma relevancia en el sentido de generar espacios de
discusión y debate en la región sobre el rol de los bosques nativos en el
cambio climático. “En particular en el actual contexto de cambios
socioambientales que como sociedad nos encontramos exigiendo. Por ello, el
seminario permitió abrir espacios de encuentro y de diálogo entre público
general y reconocidos expertos regionales y nacionales como el profesor Antonio
Lara, Alex Fajardo del CIEP, el ingeniero y consultor Luis Moraga y los colegas
de la Universidad de Aysén. Estamos muy satisfechos con los resultados y la
convocatoria que tuvo el seminario, por lo que esperamos se repitan estas
actividades”, expresó el académico de la casa de estudios regional.

En la ocasión, el Dr. Antonio Lara, destacó la de la realización de este seminario y su temática. “Me pareció muy constructivo el poder escuchar distintas presentaciones y reflexionar sobre distintas visiones. Además para mí es un honor haber sido invitado a este seminario, es mi primera visita a la Universidad de Aysén y me parece muy bien que esta casa de estudios lidere estas actividades sobre todo en la etapa en la que se encuentra, de formación, de constitución y especialmente en las circunstancias actuales creo que es un aporte para el debate de nuevas visiones de la naturaleza, de la forma en la que se relaciona el hombre con la naturaleza y todo eso en la proyección de las propuestas que se puedan hacer en los cabildos u organizaciones ciudadanas para la nueva constitución”, enfatizó el académico.

Cabe señalar que el Dr. Antonio Lara es un destacado investigador y profesor titular de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACH que ha dedicado su vida académica e investigación a la ecología de los bosques nativos, dendocronología, cambio climático y al estudio de servicios ecosistémicos en Chile. Su compromiso con esta línea de trabajo ha sido como investigador principal para el núcleo científico FORECOS y como presidente de la fundación FORECOS, conduciendo y colaborado con la integración de actividades concernientes a los servicios ecosistémicos, entre otras iniciativas.

Dr. Carlos Zamorano

Dr. Antonio Lara


El rol de la universidad estatal en el proceso constituyente

  • Han pasado casi cuarenta días desde el “estallido social” o como lo han llamado también, el día en que “Chile despertó”. En medio de todo ese escenario, como universidad naciente, a miles de kilómetros de las grandes ciudades, donde todo parece ser mucho peor, intentábamos entender lo que pasaba, reconocernos en este nuevo contexto, sumandonos a la voz de las instituciones de educación superior pertenecientes al Consejo de Rectores y al Consorcio de Universidades Estatales, asumiendo también un rol protagónico, no fácil de ejercer, pero que con el pasar de los días fue siendo mucho más claro.

    La situación actual nos remece a todos por igual, estudiantes, personal de colaboración y académicos. Fue necesario habitar en una nueva y extraña “normalidad”, estudiantes movilizados, sin clases y organizando actividades a nivel interno, abriendo nuestro campus a estudiantes secundarios, generando horarios protegidos para que los trabajadores y trabajadoras pudieran desarrollar espacios de reflexión,  cabildos triestamentales, además de generar  espacios para la comunidad local a través de seminarios, jornadas y talleres.

    La última declaración emitida por las universidades estatales el pasado 16 de noviembre señalaba la importancia de resguardar la legitimidad de este proceso, garantizando una amplia participación de la ciudadanía, pilar imprescindible para la cohesión y paz social. En dicha instancia indicamos también, que el mecanismo definido para una Nueva Constitución debía asegurar la participación activa de todas y todos, contemplando aspectos importantes, como la igualdad de género y la inclusión de los pueblos indígenas, ya que haber ignorado  estas y otras expresiones de desigualdad, era una  de las claves para comprender el estallido social ocurrido en Chile.

    A la luz de los últimos acontecimientos y ante la inédita oportunidad que tendremos los chilenos y chilenas el próximo mes de abril, cabe preguntarnos ¿Cuál será nuestro rol como casa de estudios regionales? Somos una universidad del Estado con un mandato que cumplir, debemos aportar a la región y al país insumos que faciliten la toma de decisiones, debemos dar respuesta a los requerimientos de la ciudadanía y de nuestra propia comunidad universitaria. En este sentido, hemos conformado una mesa de trabajo triestamental que construirá, de manera conjunta, una serie de acciones orientadas a abordar desde distintos puntos de vista la situación actual del país, así como también, la necesidad que hoy tiene tanto nuestra comunidad universitaria y también la  ciudadanía regional de contar con espacios de formación, debate y reflexión que aporten a este proceso constituyente. La Universidad de Aysén está dispuesta y disponible para ello.

Natacha Pino Acuña

Rectora Universidad de Aysén