Pandemia centralizada

Por Natacha Pino Acuña

Rectora Universidad de Aysén

¿De qué hablábamos hace tres meses?, ¿Cuáles eran los temas que nos ocupaban?, es difícil de recordar, sobre todo cuando las palabras como cuarentena, confinamiento, distancia social, camas críticas, UCI, contagios, PCR, fallecidos, recuperados y un largo etcétera de términos que se toman las portadas de diarios, la pantalla de la televisión y todas las conversaciones entre familiares, amigos, amigas y todos los espacios posibles. No se habla de otra cosa. Es como si no se pudiera. La pandemia lo acaparó todo. Se tomó literalmente nuestras vidas, pero como si eso fuera poco podemos sumarle otro concepto: centralización. Las regiones fuera de la Metropolitana, salvo las que tienen muchos casos positivos de Covid 19, parecen no existir. Es el caso de la Región de Aysén, extrema, de baja densidad poblacional, casi al final del mapa, aislada geográficamente y con casos positivos que apenas alcanzan el 0,02% del total de casos en el país.

Hace pocos días, Flacso-Chile organizó un conversatorio en el que se compartieron experiencias sobre cómo se ha vivido la pandemia fuera de las fronteras del Gran Santiago. Las carencias, los desafíos y la realidad territorial tan diversa a lo largo del país. Nos pareció interesante plantear lo importante que es la toma de decisión oportuna, con información adecuada, en coordinación entre todos los niveles de gobierno y en colaboración con sus respectivas organizaciones de la sociedad civil.

Lo anterior, parece ser una muy buena idea, sacada de libro y como tal muy difícil de encontrar en el proceder actual de nuestras autoridades a nivel nacional. Solo a modo de ejemplo, en la Región de Aysén todos somos conscientes de que necesitamos más testeos y aquí nos enfrentamos de golpe con la centralización. Se hace la solicitud desde el gobierno regional al gobierno nacional y el gobierno nacional mira los datos y dice: ¿para qué quieren más test si no tienen nuevos casos? Entonces estás en un buclé donde no te escuchan porque actualmente no eres foco de contagio. Esta pandemia dejó ver aún más las enormes desigualdades. El único hospital de alta complejidad está en Coyhaique y no tenemos sistema de salud privado que apoye al sistema público. ¿Qué sucedería entonces si se presenta un brote? No hay manera de darle soporte y actualmente el nivel de saturación del sistema de salud en el país, hace más difícil un escenario de esa naturaleza.

Cuando todas las decisiones se toman desde el centro de Santiago, desconociendo muchas veces las distintas complejidades de las más de 300 comunas de Chile, las cosas no siempre salen bien. Porque basta dar un leve vistazo a cómo se vive en el altiplano nortino o en el sur austral para saber que las decisiones no pueden ser para todos por igual. Durante los primeros días de la pandemia, comunidades de diversas localidades aiseninas cortaron caminos de ingreso, bloquearon la única ruta que lleva al aeropuerto de Balmaceda con un único objetivo: cerrar toda posibilidad de ingreso a la región porque, son ellos y ellas los más conscientes que un brote en este apartado lugar, sería muy difícil de manejar. ¿Cómo se traslada un paciente con Covid-19 desde Villa O´Higgins, al final de la Carretera Austral, con caminos que en invierno están en pésimas condiciones, con lluvia, con nieve y hielo en el pavimento, hasta Coyhaique? Con mucha suerte, con un cupo en avioneta, si es que el clima así lo permite.

Nuestro rol desde la academia resulta preponderante, sobre todo cuando el nivel regional necesita datos, reportes e informes que permitan elaborar un mejor argumento al momento de solicitar al nivel central alguna medida. Somos quienes debemos poner la voz de alerta a través, por ejemplo, de los estudios de modelamiento y simulación matemática.

El segundo informe entregado por el grupo de Modelado y Simulación de la Universidad de Aysén arrojó que en la Región de Aysén se testea a 3 de cada 1.000 habitantes, lo que es, claramente, insuficiente porque nos mantiene en una cifra baja, pero que a la vez es una nebulosa. ¿Mantendremos el bajo nivel de casos positivos si esa cifra de testeos aumenta?, también plantea la necesidad de observar y medir el comportamiento del contagio en una región con características propias como las ya mencionadas, considerando un indicador multivariable que refleje de la mejor manera a quienes habitamos en esta hermosa y aislada región, porque no solo se trata de lo sanitario, se trata de la conectividad, del transporte y abastecimiento, la capacidad de respuesta ante un accidente, la conectividad de nuestros estudiantes y profesionales para el teletrabajo que, sin duda, han dejado de manifiesto que la desigualdad territorial existe, los problemas de conectividad no son los mismos en Vitacura que en Cochrane, una localidad ubicada a seis horas de Coyhaique y con gran porcentaje de ruralidad, donde los esfuerzos para lograr que cada estudiante que vive en distintas zonas apartadas y rurales, pueda desarrollar de la mejor forma posible el proceso formativo son el doble o el triple, confirmando una vez más, que Santiago es Chile.