Crisis múltiples e incertidumbres para el futuro

Néstor Italo Carrera, académico Universidad de Aysén

La crisis sanitaria, producto del COVID-19, ha contribuido fuertemente a acelerar una crisis económica mundial cuyo desarrollo viene gestándose con mayor fuerza y claridad desde el 2001, luego del 11-S (torres gemelas en EE.UU.), y del 2010, donde occidente y el bloque oriental se disputan territorios de consumidores en el marco de la globalización. A pesar de no evidenciar científica y estadísticamente un peligro mayor que otros virus que le han precedido, la actual pandemia ha contado con la total atención de los medios de comunicación social y  autoridades de estado, generando un nuevo marco de actuación y abordaje. Las medidas de contención nacional, atendidas responsablemente por gran parte de la población regional, han demostrado -bajo las condiciones específicas de aislamiento geográfico que contribuyen en dicho sentido- ser tremendamente eficaces en la propagación del virus a nivel local, sin embargo, en otros países no ha resultado de la misma forma y el aislamiento domiciliario ha sido amparado bajo un nuevo marco de regulación y limitación conductual. 

En dicho contexto, estamos viviendo varias crisis simultáneas, que si bien han sido invisibilizadas por el contexto, su postergación no podrá ser eterna por más acciones sistemáticas que se establezcan. Hablamos de crisis simultáneas para referirnos a las crisis de representatividad y confianza política, crisis económica, crisis sanitaria, crisis ambiental, crisis ético-empresarial, crisis de la calidad educacional y de las políticas públicas, entre otras y que, en conjunto, evidencian un escenario de muy difícil gestión y gobernanza, reduciendo las capacidades de abordaje independiente de la ideología del gobierno de turno.

Sobre la base de estas crisis, emergen nuevos problemas que agudizan el diagnóstico y ponen a prueba no solo a los actores políticos, sino a los actores locales quienes, desde ya, deberemos buscar alternativas al complejo escenario que se nos aproxima y que requiere no solo de voluntad de todos y todas, sino de inteligencia, sabiduría, energías juveniles y experiencia de vida, para en conjunto encontrar alternativas que si bien no resuelven la naturaleza de estas crisis, dan tiempo para profundizar en dicho campo. 

Hablamos de la emergencia de nuevos problemas cuando nos referimos a los efectos a nivel global y local de las medidas de contención cuyos principales impactos lo han resentido. La economía de independientes, microempresarios, vendedores informales, víctimas de violencia en el hogar, personas con problemas de salud cuya atención les ha sido dificultada e inclusive agravada, problemas en las capacidades productivas, en el acceso a servicios, mayor endeudamiento,  desempleabilidad, entre tantos otros y sin profundizar en los impactos psicológicos que todo ello trae consigo. En la Región de Aysén se han acentuado algunos de estos impactos.

La naturaleza de los hechos nos orienta a la interpretación de que este conjunto de crisis nos sitúa en un contexto geopolítico mundial de difícil comprensión para quienes sólo se informan a través de redes sociales o la tv abierta, por ende, emergen incertidumbres de distintas índoles que es políticamente sano exponer y abrir a la discusión en contextos de democracia. Entre algunas de ellas: ¿Qué quiere decir nueva normalidad?, ¿Implica pérdidas de libertades individuales y colectivas?, ¿Implica la postergación o anulación de los procesos desarrollados con anterioridad al virus como el proceso constituyente?, ¿Cómo se transformará la economía y qué rol cumplirán los actores locales?, ¿Qué rol cumplen las otras formas de vivir y habitar que no se vinculan al desarrollismo que enmarca la tecnología 5G como un cambio de paradigma, pero en el que no todos/as participan (nueva división del trabajo)?, ¿Contribuyen la radicalización de las normas, la militarización del espacio público y la sanción a la contención del virus y al escenario próximo que pareciera nos golpeará con mayor crudeza que el virus mismo?. ¿Una vez desarrollada la vacuna, será obligatoria, o, se respetará la libertad de culto y la voluntad personal.

Permitirnos en conjunto problematizar éstas dimensiones, socavadas por la homogeneidad con la que medios de comunicación social y las tendencias de redes sociales informan, parece más que adecuado y contribuyen a poner en perspectiva la incidencia de lo global en lo local, visibilizar que en la perspectiva de escala también hay implicadas relaciones de poder, problemas geopolíticos, económicos y ambientales. Estamos en el umbral de una transición civilizatoria que -aunque suene exagerado para algunos- al cabo de unos años se expresará con mayor intensidad. A nivel local,  el aislamiento que siempre se caracterizó como un problema, hoy, representa la mayor de las oportunidades para diseñar estrategias sustentables, colaborativas y articulatorias, fuera del marco crítico que se agudiza día a día y que afecta a nuestros amigos, vecinos, usuarios, colegas, etc. ¿Queremos ser parte del problema o de la solución? .